4- La expansión imperialista

 Causas y objetivos de la expansión imperialista

Las explicaciones de este fenómeno imperialista son múltiples. En forma simple, la expansión obedeció a razones económicas (favorecía el enriquecimiento de los países centrales, o más bien, a ciertos grupos capitalistas) y políticas (respondía al deseo de prestigio y de poder de los gobiernos y al ansia chauvinista o nacionalismo exagerado). 

Económicamente, los países industrializados propiciaron el imperialismo, porque de este modo podían modificar las características productivas del país colonial según sus propias necesidades. Además, realizaban sus inversiones con capitales excedentes. 

De este modo, Europa bloqueó la posibilidad de desarrollo autónomo de las economías coloniales, al incorporarlas a la lógica de la economía-mundo capitalista. 

El mundo árabe sintió muy pronto el peligro imperialista europeo ya a principios del siglo XIX, con la campaña de Napoleón Bonaparte en Egipto, con la ocupación británica en 1882 y con la colonización francesa en el norte de África (en Marruecos, Túnez y Argelia). 

Inglaterra era el país donde más avanzada estaba la revolución industrial, y en ese momento no tenía competencia seria. Pero, a fines del siglo XIX, Alemania y EE.UU. la habían superado en varios rubros. 

Esta situación coincide con la expansión imperialista inglesa. El auge del Imperio Británico tuvo su momento de esplendor durante el largo reinado de la Reina Victoria (1837-1902) –conocido como la Era Victoriana–.

En ese lapso consolidó su dominación en la India y Egipto (íntegramente transformados en plantaciones de algodón para la industria textil de Lancashire), y en Australia y Sudáfrica, que cobran importancia con el descubrimiento de las minas de oro y diamantes. De este modo se aseguraban reservas de mano de obra colonial, mercados en donde obtener materias primas y vender productos industriales.

No todos los mercados que obtiene Gran Bretaña en ese momento son por conquista directa: en muchos países latinoamericanos –entre otros, Argentina–, los sectores terratenientes vinculados a la exportación aceptan sujetarse a la división internacional del trabajo y al neocolonialismo.

Argentina ocupa el cuarto lugar en las inversiones británicas en el exterior, después de la India, Australia y Canadá.

Otro motivo, muy importante, es que para la navegación a vapor los barcos debían abastecerse de combustible (carbón mineral) en determinadas bases o puntos estratégicos para hacer grandes recorridos. El imperio colonial británico contaba con una cadena de puertos carboníferos, y decidía cuáles eran los países cuyas flotas podían abastecerse en ellos. 

Es decir, ejercían su soberanía sobre los mares a través de puntos estratégicos para la navegación, principalmente en su ruta hacia la India (considerada como la “joya de la corona” británica). Al principio, el itinerario hacia la India rodeaba las costas africanas y pasaba por Colonia del Cabo (Sudáfrica).

Luego se optó por la ruta mediterránea, cuando se construyó en Egipto el Canal de Suez (1969), que comunicó el mar Mediterráneo con el Mar Rojo. El Canal y Egipto quedaron bajo el protectorado británico.

La penetración directa del capital europeo en el Imperio otomano o Turco se realizó a través de préstamos al sultán (por lo cual pudo supervisar su política), la explotación del petróleo de Mossul y el control de ferrocarriles y puertos en Medio Oriente.

La integración de Medio Oriente al sistema capitalista mundial recién se consolida después de la Primera Guerra Mundial, con la derrota del Imperio Turco y el mandato francés y británico sobre esos territorios (Siria, Líbano, Palestina, Irak).

 

Hubo otras motivaciones, que pudieron actuar como justificaciones de la empresa imperialista: La falsa creencia en la superioridad de los pueblos occidentales, la visión racista que consideró a los pueblos colonizados como primitivos y supuestamente inferiores. 

Así las guerras coloniales pretendieron justificarse con la idea de “progreso” y la misión “civilizadora” del hombre blanco; es decir, con los mitos del colonialismo occidental. 

El racismo basado en premisas biológicas intentó justificar y naturalizar la dominación de Occidente. De modo que las ideas de raza y de supremacía de la raza blanca se constituyeron en un dispositivo aparentemente científico para clasificar y dar apariencia “natural” a las desigualdades y a la explotación del trabajo impuestas por el orden colonial. 

Otro dispositivo de dominación ideológica en la estructura racista del colonialismo fue la creación de imágenes y estereotipos, mediante los cuales inculcó en los pueblos colonizados el deseo de volverse “blancos”, con la consecuente desvalorización de sus propias culturas y un probable etnocidio. 

Ideología de la dominación: el darwinismo social

El naturalista inglés Charles Darwin (1809-1882) se interesó desde joven por la biología, y viajó a bordo del vapor Beagle (1831) junto con otros hombres de ciencia, por las costas de América del Sur, incluida Tierra del Fuego. 

Al volver publicó su Viaje de un Naturalista, y en 1859 El Origen de las Especies por medio de la selección natural, fruto de muchos años de investigación.

Darwin consideraba que los organismos vivos de todas las especies pueden, potencialmente, multiplicarse siguiendo una progresión geométrica; pero como no todos tienen disponibilidad de alimentos y de espacio, se produce una lucha por la vida. 

Estas ideas biológicas fueron adoptadas por sociólogo Herbert Spencer para analizar la sociedad. Spencer sostenía que los grupos humanos tienen diferente capacidad para dominar la naturaleza y establecer su predominio en la sociedad. Aplicó las leyes naturales a la Sociología, y llegó a estudiar la sociedad como si fuera un ser biológico. 

Tomando de Darwin el concepto de supervivencia del más fuerte, se acuñó el concepto de darwinismo social.

Los representantes del darwinismo social afirmaban que el estado de la sociedad de su época se debía a la evolución y a la selección entre las clases sociales: los que se hallaban más arriba en la escala socioeconómica eran los más aptos, y no se debía obstaculizar su progreso económico, porque eso iba en contra de las leyes de la evolución. Los más fuertes (aptos o capaces) debían imponerse en la lucha por la supervivencia, a fin de evitar que la sociedad degenerara. La competencia en la lucha por la vida, así como la guerra, jugaba como un factor de eliminación de los más débiles.

El racismo, que era anterior a la teoría de Darwin, tuvo con el darwinismo social un fundamento pseudo-científico. Se justificó el dominio de un pueblo sobre otro y, de este modo, el imperialismo hallaba un fuerte sustento ideológico.

Las ideas darwinistas justificaban el predominio de los países industrializados (los más fuertes) sobre los considerados más “atrasados”(calificados como “razas más débiles”), y con esto fundamentaban el colonialismo: con él se daría el progreso de las sociedades africanas que debían evolucionar.

 

 

Declaración de la UNESCO sobre las “razas” (18/08/1964)

1) Todos los seres humanos vivientes pertenecen a una única especie denominada Homo Sapiens y descienden de un tronco común. Queda en controversia la cuestión de la manera y el momento en que se habrían diversificado los diferentes grupos humanos.

2) Las diferencias entre los seres humanos se deben a diferencias en la constitución hereditaria y a la acción del ambiente sobre el potencial genético. La mayor parte de estas diferencias dependen de la interacción de las dos clases de factores mencionadas.

3) En toda población humana existe una amplia variabilidad genética. Dentro de la especie humana no existe ninguna raza pura, por lo menos en el sentido de población genéticamente homogénea.

4) Existen claras diferencias físicas medias entre las poblaciones que viven en diferentes regiones del globo. Muchas de ellas son de naturaleza genética y consisten, a menudo, en variaciones de frecuencia de los propios caracteres hereditarios.

ACTIVIDAD

a) Analiza la declaración de la UNESCO.

b) Compara lo que se sabe actualmente sobre la raza humana, con lo que se afirmaba «científicamente» hace un siglo. Saca tus propias conclusiones y debátelas en grupo.

 

 


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