5- Transformaciones del Capitalismo
Las transformaciones del capitalismo
Del capitalismo de libre competencia al capitalismo monopólico
La inusitada expansión de la economía capitalista durante el siglo XIX permitió configurar un verdadero mercado mundial; es decir, una red de intercambios que puso en conexión a regiones remotas y distintos continentes.
Esta extensión geográfica, resultado y condición para su permanente crecimiento, significó un desarrollo desigual del capitalismo: las potencias decidieron el curso de las economías de otros países que orientaron su producción y se convirtieron en “periferias” del sistema, especializadas en la producción de materias primas y alimentos.
Surge en este momento el neocolonialismo, en el cual la dependencia de los países antes coloniales ahora es puramente económica.
Los países centrales como Gran Bretaña, Alemania, Francia, Bélgica y Estados Unidos salieron a abrir mercados e imprimieron su dinamismo a la economía mundial.
Para designar la creciente polarización del mundo en países ricos y países pobres, las ciencias sociales han propuesto distintos términos: centros y periferias, desarrollo y subdesarrollo, metrópolis y satélites, que intentan expresar la División Internacional del Trabajo y el desarrollo desigual del capitalismo.
El liberalismo –doctrina económica de A. Smith que propicia la libertad de empresa y de comercio, sin intervención del Estado– sirvió para justificar esta expansión británica.
A nivel internacional, la difusión de la libertad de comercio como ideal del pensamiento económico permitió la apertura de nuevos mercados en Asia (China) y América. La profunda confianza en el libre comercio se justificaba en el supuesto de las ventajas competitivas que cada país poseía para producir aquello en lo que tuviera costos comparativos menores y poder especializarse, para ofrecer competitivamente en el mercado mundial.
Esta doctrina permitió a Gran Bretaña convertirse en un gran exportador “sin trabas”, el abastecimiento abundante y barato de comestibles y materias primas.
Pero la defensa del liberalismo económico será abandonada por Alemania, Francia y Estados Unidos, que defendieron sus mercados internos adoptando políticas proteccionistas contra la competencia de las manufacturas extranjeras, para lo cual elevaron sus aranceles aduaneros.
De hecho, hacia fines del siglo XIX, la libre competencia estaba desapareciendo con la aparición de los pools y cárteles en Alemania y los monopolios en Estados Unidos.
Aparecía una nueva tendencia del capitalismo a abandonar la competencia ilimitada que reducía los beneficios y comenzaba la cooperación de los capitalistas (acuerdos de precios, distribución de mercados y fusiones).
Como ha señalado Eric Hobsbawm, la “mano visible” de las grandes empresas y monopolios sustituyó a la “mano invisible” del mercado anónimo de A. Smith.
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