34- El nazismo en Alemania

 El nazismo en Alemania

El surgimiento del nazismo alemán

Para comprender el régimen político nazi que se impuso en Alemania durante doce años (1933-1945) es necesario remontarse a la situación de este país al finalizar la Primera Guerra Mundial.

Alemania no sólo había perdido la guerra sino que además tenía que ceder a las duras exigencias del Tratado de Versalles que dispusieron los vencedores. Principalmente el desarme alemán: el ejército y la marina fueron reducidos, se abolió el servicio militar obligatorio y se le prohibió poseer una fuerza aérea. Además fue confiscado casi el 90% de su flota mercante, y eso, más la pretensión de compensar a los países vencedores con la totalidad de sus costos bélicos a través del pago de reparaciones de guerra, fueron factores que contribuyeron al descontento alemán.

Alemania había quedado endeudada por generaciones y humillada por las potencias vencedoras (Francia, Inglaterra y Estados Unidos). Su población estaba agotada por la crisis económica, desde el término de la guerra en 1918 hasta 1923; la economía alemana sufrió un período de elevada inflación y desempleo. Aunque a partir de ese año la afluencia de créditos exteriores –sobre todo estadounidenses– impidió que la economía se derrumbara, la crisis mundial que se desencadenó en 1929 en Estados Unidos significó la fuga masiva de estos capitales y la cifra de desempleados alcanzó a seis millones de trabajadores.

Estas circunstancias extraordinarias permitieron el ascenso del nazismo; el partido de Adolf Hitler (el Nacionalsocialista), sosteniendo una propaganda que anunciaba el resurgimiento alemán, obtuvo 107 Diputados en las elecciones de 1930.

En 1933 fue designado Canciller. Pronto el Partido Nacionalsocialista fue declarado partido único. Se prohibieron los demás partidos y organizaciones sindicales, y el régimen parlamentario fue reemplazado por un Estado de neto corte autoritario.

Hitler emprendió su programa de gobierno que rechazaba todas las disposiciones del Tratado de Versalles. Inició el rearme alemán y postuló la teoría de la conquista del espacio vital para la Nación Alemana, es decir, la idea de ocupar los vastos recursos y territorios de Europa del Este, habitada por pueblos eslavos a los que consideraba inferiores. Se proyectó entonces la idea de una Nación fuerte que no estaba dispuesta a limitarse a las fronteras estipuladas en Versalles; la Gran Alemania ejercería su hegemonía en Europa con la fundación del llamado Tercer Reich.

Para suprimir el paro (desempleo) y recuperar la economía, el nuevo régimen estructuró una alianza con los grandes de la industria pesada, reactivada por el rearme (como la fábrica de armamentos Krupp).

 

El genocidio nazi

El Holocausto (matanza total), también denominado Shoá (catástrofe o devastación), constituyó el exterminio del pueblo judío planificado por parte del Estado Alemán durante el régimen nazi (1933-1945).

Vimos como el genocidio armenio fue perpetuado por los turcos durante la Primera Guerra Mundial. El genocidio nazi llevado adelante en el contexto de la Segunda Guerra, constituyó una matanza industrial planificada por un Estado moderno de Europa Occidental, que incluyó entre sus víctimas a los gitanos, eslavos, soviéticos, Testigos de Jehová, africanos y judíos europeos.

Desde el ascenso de Hitler al poder hasta la expansión del Tercer Reich, la metodología del proceso que llevó al genocidio siguió distintas etapas.

Una primera etapa «legalista» anti-judía: las leyes de Nüremberg de 1935 sobre los ciudadanos del Reich y sobre «la protección de la sangre y el honor alemanes».

- Se prohibieron los casamientos y las relaciones sexuales entre arios y judíos.

-  Los judíos alemanes fueron privados de sus derechos civiles, excluidos de los empleos públicos, universitarios y judiciales.

- Se les prohibió ingresar al ejército alemán y ejercer la medicina.

-  En 1938 tuvo lugar la «Noche de los cristales rotos», cuando se multiplicaron los saqueos a comercios, los ataques a las tiendas judías en las calles de las ciudades alemanas y los incendios y  demoliciones de sinagogas (templos judíos),

-  Una campaña de prensa contra los intelectuales judíos alentó su partida de Alemania. No sólo las obras de los escritores socialistas, comunistas y liberales fueron retiradas de las bibliotecas alemanas y destruidas, también las de autores judíos como Sigmund Freud y Albert Einstein. Las obras de arte fueron, asimismo, eliminadas de los museos y colecciones públicas; muchas de ellas, de artistas como Paul Klee y Kandinsky, se consideraban «arte degenerado» y fueron vendidas en subasta.

-  En 1938 se dispuso la realización de un censo de propiedades judías para evaluar el valor de sus negocios en toda Alemania. Esta medida condujo a liquidar sus bienes y determinó que muchos capitales y bancos emigraran a Nueva York.

Todas estas medidas apuntaron a forzar la emigración con el propósito de dejar a Alemania «limpia» de judíos.

Una segunda etapa a partir de la invasión a Polonia (1939) y el comienzo de la Segunda Guerra, consistió en concentrar en guetos a todos los judíos polacos y de Europa Occidental. Un total de tres millones de judíos fueron encerrados en los 13 guetos creados en Polonia y obligados al trabajo forzado, esto aseguraba una explotación racional de los prisioneros y su contribución a la economía del Tercer Reich.

El gueto significó una política de total aislamiento y separación del resto de la población. Al comienzo, la comunidad judía lo consideró un «alivio» ante el hostigamiento cotidiano que sufrían. Sin embargo, el deterioro de las condiciones de existencia y el debilitamiento físico condujo a la muerte por hambre y enfermedades (tuberculosis, tifus). Mientras que grupos seleccionados podían obtener permisos de trabajo para salir de los guetos de Varsovia, Cracovia o Lodst y ser aprovechados como mano de obra cautiva por los industriales alemanes. De este modo, el exterminio por trabajo (explotación de la fuerza de trabajo hasta su extinción), fue el método aplicado tanto en los guetos como en los campos de concentración.

En la última etapa después de la invasión alemana a la Unión Soviética y hasta 1944, comenzó la política de exterminio. Los nazis iniciaron la matanza de comunidades judías en Rusia con fusilamientos o camiones de gas. Pero esta metodología resultó insuficiente y finalmente «la solución final» adoptó la matanza masiva industrial en cámaras de gas. Las víctimas eran trasladadas de los guetos a los campos de concentración: Auschwitz, Chelmno, Sobibor, Belsec, Treblinka. Llegaban en trenes hasta la puerta del campo, eran rapados y conducidos directamente a las cámaras de gas, camufladas como duchas, con el pretexto de ser desinfectados. De este modo el exterminio fue sistemático, serial y aplicaba prácticas propias de la industrialización (transportes, cámaras, hornos crematorios, Zyklon B –insecticida a base de cianuro–).

En estas condiciones, se produjeron movimientos de resistencia judía como el levantamiento del gueto de Varsovia, la capital de Polonia, en 1943. La autodefensa del gueto para evitar las deportaciones a los campos, incluyó el ajusticiamiento de miembros de la GESTAPO (policía alemana) y el sabotaje a las actividades industriales alemanas.

Hubo combates nocturnos en las calles y refugios del gueto que se extendieron por cinco meses hasta que los últimos combatientes judíos lograron escapar con la resistencia comunista polaca, hacia los bosques del Este para incorporarse al Ejército soviético. (Se sugiere ver la película El pianista)

El Estado alemán aniquiló aproximadamente a seis millones de judíos. Este genocidio moderno no sólo se destacó por su escala (tanta gente en un período de tiempo tan corto), sino por su planificación racional, moderna y tecnológica. Los médicos y científicos nazis, colaboraron directamente con el Holocausto al desarrollar los programas raciales de esterilización y utilizando a los prisioneros para experimentos científicos.

La derrota alemana y la disolución del Tercer Reich, ante la ofensiva de los ejércitos aliados, permitió conocer los datos sobre el exterminio y en noviembre de 1945, un Tribunal Militar Internacional, juzgó a los criminales de guerra nazis. El juicio se desarrolló en la ciudad alemana de Nüremberg contra veintiún acusados, por los cargos de crímenes contra la humanidad.

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