14- La Gran Guerra y las transformaciones en Europa

 La Gran Guerra y las transformaciones en Europa


La Paz armada 1871-1914

 El período histórico llamado la «Paz Armada» se caracterizó por la ausencia de guerra entre las potencias europeas dentro de su continente. El conflicto entre estos estados se trasladó al resto del mundo, al tiempo que establecían colonias, protectorados, o áreas de influencia de acuerdo con las características propias de cada lugar. Para esto contaron no sólo con su marina de guerra, su superioridad de armamentos y organización militar, sino también con su supremacía industrial y comercial.

En el siglo XIX, sólo Europa podía suministrar los capitales necesarios para abrir una mina o construir un ferrocarril en cualquier punto del planeta. Este continente, más precisamente la Europa Occidental, tenía el «monopolio de la técnica y de la fuerza», de modo que al comenzar el siglo XX las grandes potencias europeas tenían imperios coloniales. 

Aunque Londres ya no era el único centro de la economía mundial, la marina británica controlaba los océanos y las rutas marítimas, y la libra esterlina era entonces la moneda de uso internacional. Pero esta hegemonía sería disputada por Alemania, que emergió como competidora en el continente con un fuerte desarrollo industrial y liderando los avances de la época (la electricidad y la química). En el plano diplomático, el canciller alemán Otto Von Bismarck construyó un sistema de alianzas para asegurar la supremacía de Alemania. Y en el plano militar, emprendió una carrera de construcción naval que representaría una competencia al poderío marítimo británico.

 

Los Balcanes: «el polvorín de Europa»

La competencia imperialista tuvo un fuerte efecto en el equilibrio de las relaciones entre las potencias de Europa. La coexistencia sólo podía ser precaria, ya que todos los países se lanzaron a la carrera de equiparse con armamentos, con lo cual aumentaron sus ejércitos y gastos militares: de ahí el nombre de Paz Armada del período. La producción para la guerra y la creciente militarización resintieron las relaciones internacionales e hicieron crisis en innumerables conflictos que desestabilizaron la situación hasta la división de Europa en dos bloques hostiles:

  La Triple Alianza: conformada en 1882 por el Imperio Alemán, el Imperio Austro-Húngaro e Italia, cuya cabeza era Alemania.

  La Triple Entente: constituida en 1907 por Rusia, Francia e Inglaterra.

Las zonas de conflicto eran: en África, Marruecos, y en Europa, los Balcanes y la frontera franco-alemana (Alsacia y Lorena).

El retroceso del Imperio Turco en Europa estaba cambiando el equilibrio entre las potencias, que aspiraban a ejercer su influencia en la región de los Balcanes. A Rusia, que buscaba una salida al Mediterráneo, le convenía el debilitamiento y reparto de la Turquía europea, lo cual favorecería la independencia de las naciones balcánicas. Gran Bretaña se oponía al reparto del Imperio Turco (proveedor de cereales y mercado para Inglaterra) para neutralizar la expansión rusa hacia el Mediterráneo.

El canciller alemán Bismarck intervino, y en el Congreso de Berlín, reunido en 1878, Montenegro y Serbia lograron la independencia del dominio turco. Inglaterra obtuvo la isla de Chipre, Bosnia quedó bajo la administración del Imperio Austro-Húngaro y Bulgaria bajo el protectorado ruso.

Las guerras balcánicas de 1912 y 1913 fortalecieron a Serbia –pequeño Estado situado en la frontera con Austria– y agitaron el paneslavismo contra los turcos y la dominación Austro-húngara.

 



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