11- La ocupación norteamericana de Haití y República Dominicana

La ocupación norteamericana de Haití y de la República Dominicana

Haití fue el primer Estado independiente de América Latina; una ex colonia francesa (su nombre era Saint-Domingue) que se liberó de la metrópoli a partir de una gran rebelión de esclavos en 1804.

Napoleón Bonaparte intentó recuperar la isla, rica por su producción azucarera, pero una expedición de 50.000 franceses fracasó después de una lucha de dos años. A partir de la independencia, los esclavos negros de Haití –unos 450.000– se convirtieron en propietarios de tierras y se prohibió a los extranjeros adquirir propiedades en la isla. 

Hacia fines del siglo XIX, el café reemplazó al azúcar como principal producto de exportación de Haití, que era comprado por Francia. Sin embargo, y pese a la prohibición impuesta a los extranjeros, con el tiempo, el comercio y las finanzas de este pequeño Estado negro volvieron a quedar bajo el control de Francia, que había exigido el pago de indemnizaciones para los franceses blancos que habían perdido sus propiedades. Además, volvieron a otorgar préstamos y controlar sus aduanas.

El presidente norteamericano James Monroe, que reconoció la independencia de las colonias españolas, no tuvo la misma actitud con Haití, por estar la isla gobernada por «gente de color». Recién se establecieron relaciones diplomáticas cuando se liberaron los esclavos en los Estados Unidos (1865).

Al estallar la Primera Guerra Mundial, comenzó la intervención directa de Estados Unidos en Haití para desplazar definitivamente la influencia europea, en este caso francesa, del Caribe. En 1915, los marines desembarcaron en Haití y exigieron el control de las aduanas y la creación de una Guardia Nacional bajo el mando norteamericano.

La ocupación se prolongó durante 20 años (1915-1935). Los norteamericanos consideraron a Haití una "nación de niggers" y trasladaron allí el sistema de segregación racial sureño: ni siquiera los presidentes de color tenían acceso a los lugares exclusivos de los oficiales blancos norteamericanos. 

Las compañías norteamericanas adquirieron tierras y negocios: la Standard Fruit invirtió en plantaciones de bananos para la exportación, y el National City Bank otorgó préstamos a los débiles gobiernos haitianos durante el período de ocupación. Recién cuando el presidente Franklin D. Roosevelt adoptó la política de "buena vecindad", los marines abandonaron la isla.

En la República Dominicana la intervención norteamericana se extendió desde 1916 a 1924. Allí EE.UU. administró directamente las aduanas y las tarifas, de manera de favorecer sus importaciones. Con el ejército de ocupación llegaron también las inversiones de las compañías azucareras. 

La retirada de los marines desembocó años después en la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961) que, como la de Anastasio Somoza en Nicaragua, contó con el apoyo incondicional de los gobiernos norteamericanos.

 

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