17- El ingreso de Estados Unidos a la guerra

 El ingreso de los Estados Unidos a la guerra

En 1914, para la mayoría de los norteamericanos era difícil entender cómo toda Europa fue a la guerra debido al asesinato del heredero al trono austro-húngaro, y creían que los Estados Unidos debían mantenerse al margen del conflicto. El presidente Thomas Woodrow Wilson postuló la neutralidad de su país e, incluso, importantes empresarios como Henry Ford subvencionaron al movimiento pacifista, enviando un «barco de la paz» a Europa en 1915 para alentar un acuerdo y la suspensión de las hostilidades.

Los Estados Unidos ingresaron a la guerra el año anterior a que ésta terminara, pero antes de su decisiva intervención, fueron proveedores de materiales bélicos, alimentos y ayuda financiera a Inglaterra y Francia.

La excusa fue el telegrama Zimmermann: en marzo de 1917 el gobierno norteamericano entregó a la prensa una nota alemana en clave, que había sido interceptada. El telegrama enviado por el ministro de Asuntos exteriores alemán, Arthur Zimmermann, contenía instrucciones para buscar una alianza con México, en el caso de que los Estados Unidos ingresaran a la guerra. México debía atacar a su vecino para recuperar los territorios perdidos de Nueva México, Texas y Arizona. Una vez descifrado, el presidente Wilson lo utilizó como una eficaz arma de propaganda contra Alemania y solicitó al Congreso una declaración de guerra.

 

La derrota alemana y la paz de Versalles

Antes de su ingreso a la Primera Guerra Mundial, el presidente de los Estados Unidos formuló una propuesta a los países beligerantes y convocó a una conferencia de paz. Wilson pedía una paz sin vencedores ni vencidos y anunció un programa de catorce puntos. A propuesta del presidente norteamericano, también se debe la creación de una liga o sociedad de las naciones para resolver los conflictos que se suscitaren e intentar mantener la cooperación internacional (aunque posteriormente el Congreso de los EE.UU. no autorizó la incorporación de este país al nuevo organismo).

Las condiciones de paz impuestas por las potencias vencedoras (los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia) fueron –pese al pedido de Wilson– muy duras para Alemania.

En el tratado de Versalles, firmado en junio de 1919, se establecía el desarme alemán, la reducción de su ejército, la desmilitarización de la frontera con Francia, la confiscación de su flota de guerra, submarinos y la aviación. Se le prohíbe a Alemania poseer una Fuerza Aérea.

Las severas cláusulas del tratado hacían de Alemania la única responsable de la guerra y la obligaban a pagar reparaciones a Francia e Inglaterra, como indemnización por los daños de guerra. También incluían la devolución de Alsacia-Lorena a Francia, la pérdida de sus colonias en África –Togo, Camerún y Tanganica (actualmente Tanzania)–, y la prohibición de formar alianzas con Austria. Polonia, creado como estado independiente, recibía una franja de tierra con salida al mar –el corredor polaco– que cortaba el territorio alemán, y el puerto de Dantzig se constituía en ciudad libre, bajo la protección de la Sociedad de las Naciones.


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